Los Jóvenes en la Colonia
El concepto de joven en la colonia es más bien difuso para la época colonial, ya que la infancia terminaba con el trabajo o el matrimonio, dependiendo si era mujer u hombre y a la clase social que pertenecía.
En el caso de los hombres, mientras no se casaran, aun eran hijos de familia, cualquiera fuera su edad. No se les permitía afeitarse la primera barba sin la autorización de los padres y tales casos, se realizaba una ceremonia de familia, en las que intervenían los padrinos. No podían fumar en presencia de los mayores o sin permiso del jefe de la familia.
En el caso de las mujeres las restricciones eran mayores. Había un ideal femenino durante este periodo, estaba determinado por el recogimiento, la piedad, la modestia, la laboriosidad, la obediencia y la docilidad. Si ellas practicaban estos valores, aseguraban el éxito como madre y esposa. A las niñas se les enseñaban las materias necesarias para desenvolverese bien en el matrimonio y se consideraba que la educación formal las alejaba de la inocencia “propia de la mujer decente”.
En el momento de del matrimonio, los padres eran los encargados de hacerlo, ya que era un negocio que debía velar por el bienestar de la familia, los jóvenes en este vinculo no debían intervenir, no opinaban.
El fin del matrimonio era relacionada con la reproducción que daba continuidad, en el caso de las familias de aristocracia, el apellido.
La dote era el requisito para formalizar, el matrimonio. Para la sociedad colonial la dote era un patrimonio femenino, entregado por el padre de la novia para asegurar el bienestar material. La dote era administrada por el marido, el cual debía dar cuenta de las ganancias que esta generaba.
Los jóvenes en este periodo de los sectores populares se divertían con juegos, competencias y apuesta, que eran mal vistos por la aristocracia criolla, quienes asistían a tertulias como forma de entretenerse y de interrelacionarse con las jóvenes de su clase.

